Me revuelco
en tus sábanas de mugre,
para decir con labios de rubíes muy rojos,
con boca de muerta
y con boca de vampira,
el poema de este cuerpo que ya no es sólo mío.
si mis manos te habitaran
tocarían las flores convirtiéndolas
en pequeñas monstruas caníbales.
y besaríamos todas
el talismán
de las perras en celo, de las viejas solitarias,
de las muchachas teñidas de ausencia que se escarban el sexo y
le cantan a Yemanjá...
si fuera Marosa abriría la boca
y saldrían palomas.
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