dar vuelta el casette, para escuchar lo subliminal de mi nombre.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Madreselva







Escribirle a ellas es transformar el trabajo de la escritura en un trabajo de orfebre.
Labrar en plata y oro sus nombres.
Los gestos serán ahora piedras preciosas moviéndose en el viento.
Nombrarlas es:
habitar un pequeño bosque de plantas carívoras,
que muertas de hambre,
se desayunan entre sí.
Es enhebrar botones turquesas con carboncitos rotos con almíbar tibio.
Es poner el cuerpo en el cuerpo del poema
Para sentir al menos
Como se siente
Su perfume intangible
A madreselva en verano.

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