cuando no puedo dormir
me saco el cuerpo,
y descarnada
me hago la mismisima noche.
una vigilia encendida,
desanudada y tibia
susendida en el aire
de los ventiladores que sacuden el verano
de los cuartos.
cada pulso
se va con los
grillos y los mosquitos.
noche silenciosa
y húmeda
que tiene perfume
de selva tras la tormenta.
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