dar vuelta el casette, para escuchar lo subliminal de mi nombre.

sábado, 11 de mayo de 2013

Rota hasta la fuente donde me mojo los labios para seguir diciendo:
acá estoy.
Muerta de sed.
Acá estoy:
diciéndote sin decir, vení, acariciame el lomo.
Dejame dormir envuelta en tus piernas,
Dejame dormir en tu saliva tibia y perfumada.
Subo a los trenes,muerta de frío, a buscar las huellas que me
Dejaste en la belleza sucia de los andenes huérfanos.
Me pinto la piel de tus colores cálidos y atardecidos.
Busco las letras de tu nombre
Para hacer un barco e irme mar adentro:
A buscar tu arena , piel de tu piel,
A buscar el color de tus ojos.
Te inventé un color, un color para tus ojos cuando llueve.
Inventemos una palabra para nombrar el gesto de tu presencia
Al llegar.
(“cuando te vi llenar el aire de pajaritos, un aire atrapado en un cuarto,
Que cuando entraste, se llenó de pajaritos azules, cuando tu gesto
Lleno el cuarto y entraste y te fuiste, así como llegaste,
Azul y llena de polvo.”)
inventé una melodía, esa que llena el aire cuando estas hablando
Y bailas
Movida por el viento de tu cuerpo.
Había una vez una chica llena de ruido que iba por la vida buscando
Y a veces encontraba,
encontraba un fragmento roto del espejo donde se miraba.
Encontraba siempre espejitos de colores
Y oropel.
Había una vez una chica muerta de frío
Que habitaba un cuarto
Lleno de sombra.
Hasta que entraste y lo hiciste cielo.
Azul y lleno de viento.

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